Compartir la alegría y la acción de Gracias

El sacerdote no necesita cumplidos o regalos complicados.

Tiene en cambio necesidad de que los cristianos a cuyo cuidado está dedicado, le demuestren, con su amor cada día más entregado a sus hermanos, que él no ha ofrecido en vano su vida.

Y porque sigue siendo hombre, puede tener también necesidad, alguna vez, de un gesto delicado de amistad desinteresada… en esos momentos en que se encuentra solo; tal vez cuando menos lo merece porque es cuando más lo necesita…

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Esta tarde, Señor, estoy solo.

Poco a poco los ruidos en la iglesia se han callado, los fieles se han ido y yo he vuelto a casa solo.

Y heme aquí, Señor, solo. El silencio es duro, la soledad me pesa…

  • Yo te lo he dado todo, Señor, pero no es fácil.
  • Es duro amar a todos sin reservarse nadie,
  • es duro estrechar una mano sin querer retenerla,
  • es duro hacer nacer un cariño tan sólo para dártelo,
  • es duro no ser nada para sí mismo por serlo para ellos, es duro ser como los otros, estar entre los otros, y ser otro,
  • es duro dar siempre sin esperar la paga,
  • es duro ir delante de los demás sin que nadie vaya jamás delante de uno,
  • es duro sufrir los pecados ajenos sin poder rehusar el recibirlos y llevarlos a cuestas.
  • Es duro recibir secretos sin poder compartirlos,
  • es duro arrastrar a los demás y no poder jamás, ni por un instante, dejarse arrastrar un poco,
  • es duro sostener a los débiles sin poder apoyarse uno mismo sobre otro, solo ante todos, solo ante el mundo, solo ante el sufrimiento, la muerte, y el pecado.   

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Hijo mío, no estás solo: Yo estoy contigo.

Yo soy tú, pues Yo necesitaba una humanidad de recambio para continuar mi Encarnación y mi Redención.

Desde la eternidad te elegí: te necesito.

  • Necesito tus manos para seguir bendiciendo,
  • necesito tus labios para seguir hablando,
  • necesito tu cuerpo para seguir sufriendo,
  • necesito tu corazón para seguir amando,
  • te necesito para seguir salvando: continúa conmigo, hijo.

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Heme aquí, Señor. He aquí mi cuerpo, he aquí mi corazón, he aquí mi alma.

  • Dame el ser lo bastante grande para abarcar el mundo,
  • Lo bastante fuerte para poder llevarlo a hombros,
  • Lo bastante duro para poder abrazarlo sin intentar guardármelo.
  • Concédeme el ser tierra de encuentro, pero sólo tierra de paso, camino que no conduzca a sí mismo sino que  lleve a Ti.
  • Señor, en esta tarde, todo se calla y mi corazón siente la soledad, mientras los hombres me devoran el alma y me siento impotente para darles el pan que los alimente, mientras en mis espaldas pesa el mundo entero con toda su carga de miseria y pecado…… Michel Quoist

El regalo más grande… la vida que Dios me regaló

Qué suerte he tenido de nacer, para estrechar la mano de un amigo y poder asistir como testigo al milagro de cada amanecer. Qué suerte he tenido de nacer, para tener la opción de la balanza, sopesar la derrota y la esperanza con la gloria y el miedo de caer. Qué suerte he tenido de nacer, para entender que el honesto y el perverso son dueños por igual del universo aunque tengan distinto parecer.Qué suerte he tenido de nacer, para callar cuando habla el que más sabe, aprender a escuchar, ésa es la clave, si se tiene intenciones de saber. Qué suerte he tenido de nacer, y lo digo sin falsos triunfalismos, la victoria total, la de uno mismo, se concreta en el ser y en el no ser. Qué suerte he tenido de nacer, para cantarle a la gente y a la rosa y al perro y al amor y a cualquier cosa que pueda el sentimiento recoger. Qué suerte he tenido de nacer, para tener acceso a la fortuna de ser río en lugar de ser laguna, de ser lluvia en lugar de ver llover. Qué suerte he tenido de nacer, para comer a conciencia la manzana, sin el miedo ancestral a la sotana ni a la venganza final de Lucifer. Pero sé, bien que sé… que algún día también me moriré. Si ahora vivo contento con mi suerte, sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte, cuál será en la agonía mi balance, no lo sé, nunca estuve en ese trance. Pero sé, bien que sé… que en mi viaje final escucharé el ambiguo tañir de las campanas saludando mi adiós, y otra mañana y otra voz, como yo, con otro acento, cantará a los cuatro vientos… Qué suerte he tenido de nacer

El Padre Jesús Fernández Berruete, Párroco de la Parroquia San Marcelo-Don Torcuato fue instrumento en las manos de Jesús, con su amor a la Eucaristía y al pobre, donde nació mi entrega al llamado de Jesús a ser Sacerdote. Al Padre Fernández, a mi familia y a la Comunidad de la Parroquia San Marcelo, mi eterna gratitud…

¿Cuantos años tengo?

El valor del hoy; ayer ya pasó y no vuelve y el mañana todavía no existe.  El sacramento de este momento presente… Sólo tenemos el día de hoy para ocuparnos de lo que Jesús nos pide. ¿Cuántos años tenés? No los que ya gastaste, sino los tenés por vivir… ¿Qué vas a hacer con cada día, cada hora, cada minuto-únicos e irrepetibles-que te quedan por vivir? Aprovechá el hoy, dejá el ayer, no pienses en mañana, que quizá nunca llegará; aquí y ahora. No te lastimes y no lastimes a los demás. No pierdas tu vida; elegí lo que te haga bien y haga bien a los demás. El sacramento de este momento presente… Sólo tenemos el día de hoy para ocuparnos de lo  que Jesús nos pide…

Madre Teresa La pobreza del corazón El valor de las pequeñas cosas…

El sacerdote jesuita Padre Van Exem dijo de la Madre Teresa: “El sentido de toda su vida fue una persona: Jesús” ¿Quién es Jesús para mí? En el centro de esta relación íntima con Jesús estaban las palabras de en la cruz: “Tengo sed” “Saciar la sed de amor y de almas de Jesús en unión con María, la Madre de Jesús” se convirtió en el único objetivo de su existencia y en la fuerza interior que la hacía superarse a sí misma e ir a llevar la Luz y el Amor de Jesús a los hombres.  

“Conocerme y conocer mi pasado. Soy lo que soy a los ojos de Dios. Pero, es muy importante conocer al pobre.             La pobreza material siempre se puede satisfacer-reparar con lo material.             Los despreciados, los no amados, los no cuidados, los solos… es una pobreza más grande. La agonía en la soledad, la agonía de ser rechazado, de ser abandonado-que hizo que sudara sangre-es mucho más dolorosa que el dolor de la crucifixión en su carne.             La agonía de la soledad en los países ricos…             A cada uno se nos dio un don especial”

Las luces de Cura Brochero

1- «Dios es como los piojos: está en todas partes, pero prefiere a los pobres.» 2- «La gracia de Dios es como la lluvia que a todos moja.» 3- «Yo me felicitaría si Dios me saca de este planeta sentado confesando y predicando el Evangelio.» 4- «Jesús convida con un modo suavísimo, con palabras dulcísimas, a seguirle y ponerse bajo su bandera. En la cruz está nuestra salud y nuestra vida, la fortaleza del corazón, el gozo del espíritu y la esperanza del cielo.» 5- «Yo le he dicho al señor obispo y le he repetido, hasta el fastidio quizás, que lo acompañaré hasta la muerte como simple soldado que desea morir en las peleas de Jesucristo.» 6- «No somos cristianos por una idea o decisión ética, sino por encontrarnos con Jesucristo» 7- «Mis amados: que Dios amó al hombre desde la eternidad es una verdad tan clara y tan demostrada que el solo pensar lo contrario es y sería el colmo de la locura. El amor eterno de Dios hacia el hombre está escrito en todas las maravillas de la creación.» 8- «Yo estoy muy conforme con lo que Dios ha hecho conmigo relativamente a la vista y le doy muchas gracias por ello.» 9- A los sacerdotes: «Cuanto sean más pecadores o más rudos o más inciviles mis feligreses, los han de tratar con más dulzura y amabilidad en el confesionario, en el púlpito y aun en el trato familiar.» 10- «Dios me da la ocupación de buscar mi fin y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo.» 11- «Cuando yo pude servir a la humanidad, me conservó —Dios— íntegros y robustos mis sentidos. Hoy, que ya no puedo, me ha inutilizado uno de los sentidos del cuerpo. Es un grandísimo favor el que me ha hecho Dios nuestro Señor en desocuparme por completo de la vida activa y dejarme la ocupación de buscar mi fin y de orar por los hombres…» 12- «El sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego.» 13- «Promover el hombre aquí en la tierra pero con la vista fija en el cielo.»

Para mi la vida es Jesús

Para mí, Jesús es
El Verbo hecho carne.
El Pan de la vida.
La víctima sacrificada en la cruz por nuestros pecados.
El Sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos propios. La Palabra, para ser dicha.
La Verdad, para ser proclamada.
El Camino, para ser recorrido.
La luz, para ser encendida.
La Vida, para ser vivida.
El Amor, para ser amado.
La Alegría, para ser compartida. El sacrificio, para ser dados a otros.
El Pan de Vida, para que sea mi sustento.
El Hambriento, para ser alimentado.
El Sediento, para ser saciado.
El Desnudo, para ser vestido.
El Desamparado, para ser recogido. El Enfermo, para ser curado.
El Solitario, para ser amado.
El Indeseado, para ser querido.
El Leproso, para lavar sus heridas.
El Mendigo, para darle una sonrisa.
El Alcoholizado, para escucharlo.
El Deficiente Mental, para protegerlo. El Pequeñín, para abrazarlo.
El Ciego, para guiarlo.
El Mudo, para hablar por él.
El Tullido, para caminar con él.
El Drogadicto, para ser comprendido en amistad.
La Prostituta, para alejarla del peligro y ser su amiga.
El Preso, para ser visitado.
El Anciano, para ser atendido. Para mí, Jesús es mi Dios.
Jesús es mi Esposo.
Jesús es mi Vida.
Jesús es mi único amor.
Jesús es mi Todo. Madre Teresa de Calcuta

En un mundo cada vez más deshumanizado…


 “No es necesario ser grosero o discutir sobre algo tan insignificante, el viaje juntos es tan corto. Bajaré en la próxima parada.” Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro: “No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, nuestro viaje juntos es tan corto” Si cada uno de nosotros comprendiera que nuestro tiempo aquí es tan corto; Que oscurecerlo con peleas, argumentos inútiles, CELOS, no perdonar a los demás, el descontento y una actitud de averiguación constante es una ridícula pérdida de tiempo y energía. ¿Alguien rompió tu corazón? Tranquilízate, el viaje es muy corto.¿Alguien te traicionó, intimidó, engañó o humilló? Tranquilízate, perdona, el viaje es muy corto. Alguien te insultó sin razón? Tranquilizate, ignora, el viaje es muy corto.Cualesquiera que sean los problemas que alguien nos traiga, recordemos que nuestro viaje juntos es corto. Nadie sabe la duración de este viaje. Nadie sabe cuándo llegará su parada. Nuestro viaje juntos es muy corto. Vamos a apreciar a los amigos y familiares. Seamos respetuosos, amables y perdonémonos el uno al otro. Vivamos llenos de gratitud y alegría. Después de todo, nuestro viaje juntos es muy corto! Fuente: www.bbc.com


Ahora…. la alegría de vivir la hermosa vejez

La Vejez Alberto Cortez

Me llegará lentamente y me hallará distraído probablemente dormido sobre un colchón de laureles. Se instalará en el espejo, inevitable y serena y empezará su faena por los primeros bosquejos. Con unas hebras de plata me pintará los cabellos y alguna línea en el cuello que tapará la corbata. Aumentará mi codicia, mis mañas y mis antojos y me dará un par de anteojos para sufrir las noticias. La vejez… está a la vuelta de cualquier esquina, allí, donde uno menos se imagina se nos presenta por primera vez. La vejez… es la más dura de las dictaduras, la grave ceremonia de clausura de lo que fue la juventud alguna vez. Con admirable destreza,  como el mejor artesano le irá quitando a mis manos toda su antigua firmeza y asesorando al galeno, me hará prohibir el cigarro porque dirán que el catarro viene ganando terreno. Me inventará un par de excusas para amenguar la impotencia, «»que vale más la experiencia que pretensiones ilusas»», me llegará la bufanda, las zapatillas de paño y el reuma que año tras año aumentará su demanda. La vejez… es la antesala de lo inevitable, el último camino transitable ante la duda… ¿qué vendrá después?… La vejez… es todo el equipaje de mi vida, dispuesto ante la puerta de salida por la que no se puede ya volver. A lo mejor, más que viejo seré un anciano honorable, tranquilo y lo más probable, gran decidor de consejos o a lo peor, por celosa me apartará de la gente y cortará lentamente mis pobres últimas rosas. La vejez… está a la vuelta de cualquier esquina, allí, donde uno menos se imagina se nos presenta por primera vez. La vejez… es la más dura de las dictaduras, la grave ceremonia de clausura de lo que fue la juventud alguna vez.

Una canción que resume vida

Que detalle Señor has tenido conmigo,
cuando me llamaste,
cuando me elegiste,
cuando me dijiste,
que tú eras mi amigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo,
cuando me llamaste,
cuando me elegiste,
cuando me dijiste,
que tú eras mi amigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo.
Te acercaste a mi puerta,
y pronunciaste mi nombre.
Yo temblando te dije:
«Aquí estoy Señor»
Tú me hablaste de un Reino,
de un tesoro escondido,
de un mensaje fraterno,
que encendió mi ilusión.
Que detalle Señor has tenido conmigo,
cuando me llamaste,
cuando me elegiste,
cuando me dijiste,
que tú eras mi amigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo.
II
Yo dejé casa y pueblo,
por seguir tu aventura.
Codo a codo contigo,
comencé a caminar.
Han pasado los años,
y aunque aprieta el cansancio,
paso a paso te sigo,
sin mirar hacia atrás.
Que detalle Señor has tenido conmigo,
cuando me llamaste,
cuando me elegiste,
cuando me dijiste,
que tú eras mi amigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo,
cuando me llamaste,
cuando me elegiste,
cuando me dijiste,
que tú eras mi amigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo.
III
¡Que alegría yo siento,
cuando digo tu nombre!
Que sosiego me inunda,
cuando oigo tu voz.
Que emoción me estremece,
cuando escucho en silencio,
tu palabra que habita,
mi silencio interior.
Que detalle Señor has tenido conmigo,
cuando me llamaste,
cuando me elegiste,
cuando me dijiste
que tú eras mi amigo.
Que detalle Señor has tenido conmigo.
La la la la la la la lara larala, larala.
Que detalle Señor has tenido conmigo.

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